Crédito: Daiana Von Foerster
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El Auditorio Oeste, aquel punto de encuentro reconocido por sus noches de música y recitales, le hace frente a la pandemia desde otro lugar. El espacio cultural de Haedo se convirtió en un mercado agroecológico que abre sus puertas todos los sábados.

En el escenario que se recibían grandes bandas del rock nacional hoy funciona Buen Corazón Oeste, una propuesta formada por Perla Herro, cocinera y activista de Slow Food Argentina; Leo Yazurlo y Valeria Grosso, fundadores de Auditorio Oeste; y Pablo Bobadilla, periodista vinculado con la producción agroecológica.

Perla Herro, en diálogo con Guía de Noticias, explicó: “La agroecología es una forma diferente de producir a la que tiene el agronegocio y las grandes corporaciones. Estos últimos años sucedió un ecocidio, es decir que la salud de nuestro suelo, de las personas y del ambiente, fue saqueada. La agroecología es el único camino para conservar los saberes ancestrales de los pueblos originarios, y para proteger el trabajo de las familias campesinas, agricultoras y los pescadores artesanales”.

Buen Corazón Oeste hizo su primera edición el 6 de junio y funciona todos los sábados de 9 a 16 horas; sin embargo, no es un proyecto que nació por el momento actual. “Hace mucho tiempo que pensamos en armar un mercado. La situación de pandemia, la necesidad de los productores y de poner buenos alimentos en el plato de los vecinos fue nuestro punto de inflexión. La decisión estaba tomada, sólo que esto nos apuró para empezar”, contó Herro, y agregó que “por ahora se realiza un día a la semana, pero continuará y tenemos muchas ideas para cuando la cuarentena termine”.

El mercado se enmarca bajo el concepto de “Slow Food”, una teoría que implica la idea de promover el uso de alimentos ecológicos, comer con atención, valorar la calidad y tener en cuenta la procedencia de las materias primas. Por eso es que son ellos quienes hacen la selección de los productos que allí venden. “Hacemos una especie de curaduría y elegimos los productores y proyectos que se ajustan al espíritu de nuestro mercado. Buen Corazón Oeste no es únicamente la venta de mercadería, sino que también apoyamos causas locales medioambientales. Recibimos residuos sólidos a través de la Asociación Civil Abuela Naturaleza y trabajamos junto con Carlos Briganti, que es parte de El Reciclador Urbano, para ser un punto de encuentro en el oeste con gente que hace huertas”.

Herro también es promotora de la soberanía alimentaria que significa el derecho de los pueblos a acceder a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, producidos de forma sostenible y ecológica, es por eso que con este proyecto aspiran a que el mercado “sea un lugar de referencia y que se replique en otros lugares del país”.

Obtener productos de calidad, conectarse con las formas de producción y ser concientes de la existencia de los agricultores artesanales es una tendencia que crece cada año y transforma la manera de consumir para alejarse de la explotación corporativa. Buen Corazón Oeste abre sus puertas, a pesar de la pandemia, e invita a ser parte de este concepto. En este sentido, cuentan, “respetamos el protocolo de distanciamiento social y tenemos una cabina sanitizante, contamos con amplias instalaciones y un horario extenso para recibir a mucha gente a lo largo del día”.

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