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En diálogo con Guía de Noticias, Nicolás Stanicio, un joven argentino varado en el extranjero, contó cómo, junto con su novia Jesica Nerea, volvieron a la Argentina. “Tomamos un vuelo directo de repatriación de Aerolíneas Argentina, que lo organizó el consulado y la embajada. Fue un vuelo especial y único, que tenía lugar para 230 personas, aunque éramos 500 los varados”.

“El consulado llamó a uno por uno, sin importar la prioridad, y nos preguntaron si podíamos pagar el monto del pasaje. Si bien todavía no estaba definido, nos dijeron que iba salir entre 600 y 900 libras por persona, es decir casi 100 mil pesos argentinos”, relató el vecino de Santos Lugares de 23 años. Este portal publicó su historia en abril, cuando por la pandemia todo era incertidumbre.

Finalmente, estuvo 54 días varado, de los 70 que con su pareja pasaron fuera del país. Reveló que “un domingo nos avisaron que el vuelo en un pago salía 78 mil pesos o que lo podíamos pagar en cuotas con interés, 96 mil pesos, en 6 o en 12 que salía un 50 por ciento más. Aunque les explicamos que no teníamos más dinero, nos dijeron que el que podía pagar viajaba y el que no se quedaba”, y opinó que “si le quitaban los impuestos, el vuelo salía la mitad y muchos más hubieran viajado. Los que quedan allá creen que van a poder viajar en septiembre, aunque todavía no hay noticias sobre otro vuelo desde Londres para repatriados”.

Sobre la vuelta explicó que les pidieron cumplir con algunos puntos. “La primera condición que nos pusieron para volver era pagar el pasaje, después nos preguntaron si habíamos hecho la cuarentena en Londres y si nos habíamos cuidado. En el aeropuerto nos hicieron testeos de prevención de salud, nos revisaron la garganta y fiebre. Cuando llegamos acá el chequeo fue menor, sólo nos tomaron la fiebre y nos pusieron alcohol en gel”.

Nicolás también contó cuál fue el control que les hicieron luego de su entrada en nuestro territorio. “Cuando llegamos tuvimos que hacer 14 días de aislamiento total y no podíamos tener contacto con ninguna persona. No llamaron todos los días desde el municipio para saber si teníamos fiebre o algún otro síntoma y también recibimos algún llamado desde Nación para chequear cómo pasábamos la cuarentena. Hoy ya hacemos una vida ‘normal’ como cualquier otro”.

Su reflexión sobre esta experiencia es que existió abandono por parte del Estado. “Nadie decide quedarse varado y si un gobierno toma una medida tiene que hacerse responsable de las consecuencias. Entiendo que era muy peligroso que entren todos los varados, pero no puede quedar tanta gente a la deriva por todo el mundo. Todavía quedan muchas personas en Londres y es necesario tomar medidas urgentes para que vuelvan, cuenten con dinero o no, porque la situación es muy angustiante”.

Recordó asimismo, “nos dieron 50 libras de ayuda económica por única vez, es decir, menos de una libra por día y en cada compra con tarjeta nos cobraron todos los impuestos; la ayuda del Estado fue pésima, sólo puedo reconocer a los argentinos que viven allá y a algunos empleados de la embajada que se portaron muy bien con nosotros”.

“Ahora que ya estoy en casa me doy cuenta que en momentos así uno deja de lado todos esos sentimientos de desesperación, tristeza y ansiedad, para sacar fuerza de donde sea. Fue una experiencia que me dejó muchos aprendizajes. No fue fácil porque lo pagué con un problema de salud que se desarrolló por el estrés que vivimos, aunque por suerte ya lo solucioné”, concluyó.

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