En diálogo con Silvina Mazzitelli, quien vive hace unos años en Bariloche, es licenciada en Gestión Educativa, docente, diplomada en Dirección de Instituciones Educativas y divulgadora, y tratamos de dilucidar junto con ella qué sabemos como sociedad respecto a los trámites de adopción, cuánto se pone en juego de burocracia y de sentimientos.

Mediante un vivo de Instagram quedó claro que el primer paso para las personas que desean adoptar chicos y chicas es iniciar una inscripción en el juzgado de familia correspondiente al sitio de residencia.

Los requisitos: ser mayor de 25 años, nacionalidad argentina o naturalizado, tener de mínimo 16 años de diferencia con el niño o la niña adoptada; inscribirse en el RUAGFA (Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos. Hay más; allí se inicia una carpeta que incluye un formulario, DNI, antecedentes legales, un apto médico y situación económica social. Luego entran a correr los tiempos del proceso judicial.

No es condición necesaria que vaya una pareja a hacer el trámite de adopción. Hoy está abierto, inclusive, para matrimonios igualitarios, ¿no?

Sí, la adopción puede ser monoparental, o sea, puede ir sólo una persona, pero eso ya hace bastante. Lo que sí hay son unos requisitos, entre ellos, que uno tiene que ser mayor de 25 años o al menos, si uno va en pareja, uno de los dos tiene que ser mayor de 25 años. Tiene que tener 16 años de diferencia con respecto al menor adoptado, tiene que ser argentino o nacionalizado y anotarse en el Registro Único de Adoptantes. Ese paso, como hablamos de juzgado y sistema judicial, se inicia con una carpeta que después se llamará expediente.

Por ejemplo, en Bariloche, si quisieras adoptar, ¿cuáles son los pasos que tenés que hacer?

Tengo que acercarme al juzgado de Familia de turno de mi sitio de residencia. Hay varios juzgados, uno se acerca y averigua cuál es el juzgado de turno. Si ya tuviera la carpeta armada, va y dice, «tengo la carpeta, ¿dónde la presento?». Es el primer paso la entrega de la carpeta.

¿Es un paso ganado ir con la carpeta ya armada?

Sí. En general uno se da una vueltita por el juzgado del sitio de residencia que a uno le corresponde por su jurisdicción para tener exactamente cuáles son los documentos. Más porque son documentos que llevan tiempo hacer. No es que uno completa una planillita y listo, hay un formulario, también una carta a la jueza o al juez, donde se cuenta por qué quiere formar una familia, por qué quiere adoptar; donde uno acerque su necesidad, su deseo, su propósito como familia. Todo lo que uno agregue en esa carpeta lleva a que sea conocido por la jueza o el juez. Lo que ellos desean, que por eso lleva tanto tiempo, es encontrar esa niña o niño adecuado para esa persona o esa pareja adoptante.

¿Cuál es el momento más difícil y qué necesitan los adoptados, adoptadas y adoptantes?

Tiene que ver con los tiempos. Vuelvo a insistir, porque tiene que ver con procesar un alto nivel de tolerancia y de paciencia. Es un gran aprendizaje y es uno de los pasos más difíciles. Ese tema de la ansiedad es uno de los pasos más importantes para la familia adoptante, pero que son posibles de sobrellevar a partir de trabajar en equipo. Yo siempre digo esto y cuando acompaño a las familias con mi esposo, que acompañamos en los talleres y charlas, les decimos no se queden solos en esta espera porque en esto aprenden los adoptantes de la familia, los abuelos, los tíos, los vecinos, los y las amigas. El entorno que uno tiene es muy importante para sobrellevar ese proceso. Lo importante es abrir el juego y tener la contención de tus afectos.

En referencia a mis dos hijos, Axel y Ángela, creo que una de las cosas más importante es que ellos siempre comparten y la verdad nosotros hablamos con total franqueza del tema en casa, y del tema adopción, adoptante, juzgado, expediente son palabras corrientes. Creo que tiene que ver con el miedo a ser aceptados, con los miedos y con lo que produce el abandono. Con transitarlo como una experiencia que sea lo más saludable posible. Ahí es el punto donde uno también tiene que vincularse con otros profesionales. A mí me toca desde el objetivo como educadora, trabajar y acompañar a familias adoptantes, pero como mamá me refiero a alguna psicóloga.

Hablamos de la contención de los vínculos, ¿qué pasa del lado de la Justicia? ¿Hay contención con profesionales acordes a estas temáticas?

Yo siempre digo que uno inicia con papeles, formularios y con turnos para entregar papeles con días y horarios y, por ahí, citación para el informe social ambiental, para el informe psicológico. En la Justicia uno va conociendo un equipo que humanamente también acompaña. A lo largo del proceso son tantos los encuentros, que uno termina de una manera muy cercana con todo el equipo del juzgado.
En julio fue el cumpleaños de Angelita, nosotros ya tenemos lo que se llama adopción plena. La adopción plena es una de las maneras de adopción que vos tenés ya el DNI. Angelita ya goza de su DNI con su apellido y todo lo que corresponde de acuerdo a su documentación. Sin embargo, el 13 de julio me llega un mensajito: “hola, ¿cómo anda la gorda? Soy Andre, la trabajadora social del juzgado”. Ellos ya no tienen ningún informe que realizar, ya terminó toda la parte del proceso, pero queda un vínculo de unión permanente. Uno está absolutamente agradecido con el equipo y el equipo también queda muy vinculado con ese menor porque sabe de su historia y a nosotros como papás adoptantes nos es muy importante y valioso estar en buena vinculación con el equipo, con comunicación permanente, porque algún día nuestros chiquitos van a querer saber esa parte del círculo que tienen inconclusa.

¿Cuál sería alguna condición por la cual desestimen ese pedido y si te lo dicen rápido o  cuando ya el proceso está avanzado?

No conozco gente que ha sido desestimada por el juzgado, sino más bien acompañada para que pueda revertir determinada situación que quizá en ese momento no favorecía su condición para adoptar. Creo que debe haber un montón de condiciones y características. Cada adopción, cada vínculo que se construye, es único y de un contexto muy específico, muy detallado y con características únicas.
Una de las cosas tiene que ver con la solvencia económica del matrimonio. Tampoco la jueza o el juez van a acercar a un menor de edad a una familia con determinada vulnerabilidad económica, con un corazón gigante, porque tienen que asegurarse que le van a dar de comer, educación, dar recreación y la contención. Entonces, esto de solvencia económica podría ser sí un impedimento, pero no que sea desde un lugar discriminatorio. El juzgado siempre acompaña para que lo puedan resolver. En ese expediente, también uno tiene que colocar unos aptos médicos otorgados por el hospital público. No sé qué sucedería si un matrimonio o una persona no reúne unas condiciones de ese apto médico que son varios pasos.

¿En qué consiste ese apto médico?

Es un protocolo de unos análisis de sangre, de orina y una charla con una psicóloga. Todo eso eleva y genera un apto medico por hospital público y que uno lo presenta dentro de esos documentos que unió en esa carpeta para presentar al juzgado. Carta, foto, DNI, partida de nacimiento, los recibos de sueldo, por ejemplo, de los colegios. Algo sencillo, pero acredita con toda esa información quién es uno.

En un caso como el tuyo, que adoptaste un niño y una niña, ¿al tener el primer antecedente te facilita, te agiliza la segunda adopción? Y, por otro lado, ¿qué pasa con esas personas que quieren adoptar más de un niño o una niña, por ejemplo, hermanos?

Primero, que cada adopción es única e inicia de cero. Por ejemplo, nosotros presentamos una carpeta con Axel, terminó todo ese proceso, la vinculación con Axel y demás. Nosotros, luego, los tres decidimos ampliar la familia y se vuelve a presentar otra carpeta, no tiene nada que ver con la primera carpeta porque nosotros somos otra familia, con otras características En el caso nuestro, presentamos en otro lugar porque nos habíamos mudado, entonces, como siempre el punto inicial de todo este proceso transformador es el juzgado de turno donde uno vive.
En el formulario inicial que a uno le dan en el juzgado, después de todos los datos, uno aprende a vivir bajo la lupa. De entrada uno se siente “bueno, hay que ir bien vestido”, te agarra por todos lados todo el proceso. Después ves que todo es una calidad tan linda y tanta amorosidad en el proceso. Abajo en el formulario dice para lo que uno se siente apto, posible y con las condiciones para adoptar un niño, dos, hermanos, edades. En el caso nuestro, cuando adoptamos por segunda vez, que ya fuimos con Axel a recorrer el proceso, la misma trabajadora social nos sugirió que nuestro tope de edad sea la de nuestro hijo mayor, para que siga siendo el mayor de la familia.
Además, se presenta la carpeta y a los dos años, en la misma fecha, hay que ir al juzgado, sentarse y ratificar que sigue el deseo de adoptar.

Desde que se sancionó la ley del matrimonio igualitario, ¿tenés algún seguimiento del tema en cuanto a las condiciones para esas parejas?

Cualquier persona o pareja que manifieste el deseo y las condiciones para adoptar se ha llevado adelante. Conozco gente y hermosas familias que lo han llevado de manera hermosa. De hecho, tengo alguien cercano que adoptó tres adolescentes y tienen una familia hermosa, construyendo día a día. Yo siempre insisto porque tanto las familias con origen biológico y las familias que tienen origen a través de este vínculo filial judicial que es la adopción, los vínculos se construyen día a día y es así. Las dudas, los miedos, las frustraciones, las cosas que uno tiene que ir aprendiendo como padre o como madre viene tanto del lado de los biológicos como en el caso de los adoptivos.

Entendemos que de unos años a esta parte el concepto de familia fue variando. Hay variedad de composición de familias y realidades. También sabemos que la adopción es un proceso doloroso o que se parte de un dolor. ¿Cómo se trabaja y cómo se sana ese dolor?

En nuestro caso, nunca fue un plan b la familia por adopción, sino que hicimos algunos tratamientos y también ya estábamos anotados en el juzgado. Nuestro deseo era ser una familia. Uno tiene que tener claro desde dónde parte para adoptar, desde dónde parte para este sí que es un sí transformador porque a uno lo atraviesa permanentemente. Frustraciones, miedos, todos estos dolores de los que hablas se sanan desde la amorosidad diaria, de entenderse, de empatizar con el otro; desde el tratar de escucharse, de no mentirse a uno mismo, de hablar las cosas que uno vive, de hablar con los hijos. Vuelvo a repetir esto también, de consultar con profesionales. Con mi esposo desde los acompañamientos que hacemos a adoptantes, a familias y a personas, siempre los acercamos a profesionales. Acercamos algún abogado que conocemos y plantea bien el tema legal, pero también un psicólogo porque uno para atravesar esto, también, tiene dudas, miles. Cuando va pasando tiempo, también los chicos en algún momento van a preguntar. Se aprende a no sobreprotegerlos tanto, pero son aprendizajes como de cualquier mamá o papá, también biológico.

Por último, mi pregunta tiene que ver con la identidad. ¿En qué momento se empieza a hablar con ellos y con ellas de sus orígenes? ¿De cómo llegaron a una familia adoptante? ¿Existe una fórmula o cada persona tiene su fórmula?

Cada persona tiene su forma y cada familia también. No hay una única manera de encararlo, pero sí un único condimento que es la verdad. Ahí depende de cómo, la edad, el momento en que cada uno lo plantee a ese menor de edad, o cómo surja en cada familia, pero con la verdad porque es parte de su historia. Hay que apelar a ese sentimiento de empatía con el hijo. ¿Estoy dando demasiada información?, ¿Querrá escuchar esto ahora?, ¿Qué le está pasando?”.
Estar muy abierto al oído, a lo que le pasa al hijo o a la hija. Tanto adoptantes como biológicos, siempre estar atentos a lo que a nuestros hijos les está pasando. No darles tanta información ni darles tan poquito y estar muy abierto a que quizá uno lo espera de una manera y el chico o la chica lo preguntan de una forma totalmente distinta. Sí, miles de baldazos de agua fría uno recibe, pero con amor y siempre abierto a la verdad y a consultar lo que tenga dudas, como para encarar de manera saludable.