El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de Morón condenó a nueve años de prisión – por ahora seguirá con arresto domiciliario – a un conductor de 21 años que atropelló y mató a dos adolescentes y causó heridas a otros cuatro, cuando en 2015 corría una picada en Haedo.
La reacción de los familiares tras la condena a Diego Cuevas sorprendió a los abogados defensores de las familias de las dos víctimas fatales y de los tres chicos que resultaron heridos.
Cuevas estaba acusado de «homicidio simple con pluralidad de víctimas» por haber provocado la muerte de Lautaro Juárez y José Mármol Lastra, de 16 años y de «lesiones graves» por las heridas sufridas por otros cuatro chicos que volvían de bailar en Ramos Mejía.
Los fiscales Antonio Ferreras y Marcelo Papavero y los abogados de la querella, Luis Rappazzo y Diego Diéguez Ontiveros, habían pedido 18 años de prisión.
EL CASO
El hecho ocurrió a las 7 del domingo 5 de abril de 2015, en Rivadavia y Maipú, de Haedo, cuando Cuevas, a bordo de un Nissan Tiida, corría una picada con un Volkswagen Bora negro y atropelló a varios jóvenes que salían de bailar.
Juárez cayó muerto en el lugar y cuatro adolescentes resultaron heridos de gravedad y quedaron tirados en el suelo. Uno de ellos, Lastra – que era primo de Juárez – murió el 27 de abril, en el hospital Luis Güemes, de Haedo.
Además, sufrieron heridas Daiana Vergara, Adrián Welsch y Cristian Vergara, éste último las más graves, ya que tuvo un hundimiento de cráneo, pérdida de masa encefálica y problemas motrices.
Al inicio de la causa, la Fiscalía imputó a Cuevas por los mismos delitos por los que se los juzgó y consideró que el acusado debía permanecer detenido, pero el juez de Garantías Alfredo Meade lo liberó al imputarle el delito de «homicidio culposo», que recibe un castigo penal menor.
Sin embargo, ante una apelación de la Fiscalía y de las familias de las víctimas, la Cámara Penal de Morón ordenó el 15 de mayo de 2015 la detención de Cuevas al dar por acreditado que estaba corriendo una picada a casi 130 kilómetros por hora, que estaba ebrio y que podría fugarse si permanecía en libertad. No obstante llegó al juicio con prisión domiciliaria.